Hacia una Irlanda unida

El líder durante 35 años del Sinn Féin, en Londres.

Acaba de comenzar un nuevo capítulo en la historia de nuestro partido y en el camino hacia la independencia y la unidad de la isla de Irlanda. Mary Lou McDonald y Michelle O’Neill toman las riendas de un Sinn Féin muy diferente al que Martin McGuinness y yo heredamos en noviembre del 1983. El contexto es también diferente.

El proceso de paz, en el que Sinn Féin desempeñó un papel crucial, ha creado nuevas oportunidades políticas y ha transformado el paisaje político en la isla de Irlanda. Tenemos ahora una ocasión democrática de conseguir por medios pacíficos el fin de la unión con Gran Bretaña. Uno de los retos que Mary Lou y Michelle van a tener será aprovechar esas oportunidades y crear otras nuevas para hacer avanzar nuestros objetivos políticos.

Mary Lou y Michelle traen también su estilo único e intransferible a la hora de llevar el timón de Sinn Féin. Las dos son líderes formidables. Estamos ante dos camaradas articuladas, elocuentes y apasionadas con la causa de una nueva Irlanda, una Irlanda unida, socialmente justa y basada en la igualdad de todos los ciudadanos.

Los retos son muchos. El primero será llegar a un resultado positivo en las negociaciones para restablecer el Gobierno de coalición y el poder compartido en las instituciones de Irlanda del Norte. Hay que preparar también al partido para las elecciones en los 26 condados de la república y posiblemente en Irlanda del Norte. Y hay que encontrar un rumbo ante esa locura que es el Brexit.

Dadas las diferencias insalvables de actitud entre aquellos que están a favor y en contra del Brexit, las negociaciones entre el Gobierno británico y la Comisión Europea representan un gran desafío. Conforme las consecuencias del Brexit se vayan haciendo más evidentes, habrá que redoblar los esfuerzos por mantener los principios del acuerdo de paz del Viernes Santo.

También hay serias dificultades en el sur. El estado irlandés no es la república imaginada por sus líderes en 1916. La crisis de la vivienda y de la salud son una evidencia. Y lo cierto es que no hay ninguna diferencia entre las políticas conservadoras de los dos principales partidos, Fine Gael y Fianna Fáil, campeones de la austeridad y de los recortes para la clase trabajadora.

Pero ninguno de los retos son insalvables. Los activistas de Sinn Féin saben lo que tienen que hacer. Queremos estar en el Gobierno, en el Norte y en el Sur. Un Gobierno con Sinn Féin en el sur colocará el objetivo de la unidad de Irlanda en lo más alto de su agenda y plantará cara al Gobierno británico con una clara exigencia. Tenemos que avanzar en esa dirección y hacer del partido un movimiento nacional, avanzando hacia el propósito de la unidad.

Personalmente, abandono el liderazgo de Sinn Féin al cabo de 35 años, pero no pienso jubilarme, como algunos han anticipado en las prensa a modo de obituario prematuro. Se equivocan. Seguiré en la lucha republicana mientras pueda. Los republicanos del Bogside de Derry y de Ballymurphy en Belfast nunca nos retiramos. Es un momento muy excitante para ser un republicano irlandés y ser parte del proceso de renovación y regeneración en el que estamos.